Mostrando entradas con la etiqueta Lidia Márquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lidia Márquez. Mostrar todas las entradas

Miedo al Vacío [Cantautores: ExTreMoDuRo]

miércoles, 5 de junio de 2013
Poesía creada por:

Andrés Correa, Lidia Márquez y Carlos Maldonado de Motril.

Marcos Blasco y María Hernando de Movera



Está observando a la luna
Pero a la vez, con la mirada piensa en ella
Para él solo existe una
De sus sueños...La doncella

Hay una luz que llena su único pensamiento
envuelta en el color de su pelo
que mueve a su aire un amor imposible
que guarda escondido en un cofre secreto.

Traslada el recuerdo en una maleta,
historias, paisajes que no volverán a escuchar
se viste con el traje de un abecedario
para escribir canciones que no tienen final.

Cuando consigue despegarse las dudas
Vuelve el intenso miedo al vacío
Sus lágrimas secas caen dejando un rastro
Que jamás olvidará tu intenso delirio.

Porque llegó a crear un helado charco,
con el frío que deja en el aire su pelo,
sueña delirios, que cubren estrellas
y se viste de la tristeza que dejó el miedo.


Image du Blog chezmanima.centerblog.net

Poema hecho por:
María Hernando, Marcos Blasco (Movera)
Lidia Márquez, Andrés Correa y Carlos Maldonado (Motril)



POEMA RECITADO

"La dulce brisa del río" MicrorrelaTo XII

viernes, 3 de mayo de 2013
Microrrelato escrito entre los siguientes grupos:
Movera: Andrea Abadía y Javier Ballarín 
Motril: Lidia Márquez y Elena Jiménez

I
La dulce brisa que me recordaba tus TIERNAS palabras. Vi como en tu mano llevabas una hermosa rosa roja.Todo me recordaba a ti. Lo que ocurrió entonces no lo podré olvidar. (Movera) 



II 
Desperté aquella tarde mirando la foto colocada sobre la pared, que acompaña mis días. Estábamos entonces sentados frente al río... el mismo agua donde quedaste ahogado (Motril)

III 
 El susurro de las pequeñas piedrecillas besando la orilla me hablaron. Pero jamás entendí sus palabras (Movera) 

 

IV 
Ecos de piedras, murmullos de la aguas enojadas, pronunciaban mi nombre. La brisa de la tarde envolvió la rosa, y empezó a deshojarse ante mi inquietud. (Motril) 

 

No sé qué pasó en mí, la noche trajo para mis ojos todas las lágrimas, y la suave brisa para acariciar mi cara” (Motril) 

 AUDIORRELATO
 /LA DULCE BRISA DEL RÍO/









El SoÑar de las AzuLes CamPanillaS. RelaTo PoéTICo I

martes, 19 de marzo de 2013

Relato compuesto por 
Paula Gómez, Lidia Márquez y Pedro de Vicente y  
Andrea Abadía y Toni Sampietro 

  Era de un color azul como el cielo, y en invierno azul oscuro como el mar. Ese campo estaba hecho para soñar... Yo siempre me iba todos los días y me tumbaba, y sentía el mecer de las campanillas. Era precioso, encantador y muy bello. Pero algo sucedió aquella tarde.Un estrepitoso ruido crujió desde lo alto del cielo. Pareciera que se hubiera abierto una grieta en la caverna celeste, cuando de pronto, ¡todo se volvió gris!
Aquel día todo era espeluznante y a la vez asombroso, nunca pensó lo que sus ojos estaban viendo... 
aquello no solía pasaba todos los días. El viento soplaba muy fuerte, y arañaba su rostro, haciendo volar sus cabellos castaños. Pasaron los días y las noches, el cielo no se veía, ni el sol brillaba en el firmamento, sólo llovia y llovia. Mientras, las campanillas se iban desvaneciendo en en el agua cada vez más. 
Agua fría y oscura como la suciedad.
Ana se puso muy nerviosa, intentó todo lo posible para que volvieran a nacer esas preciosas campanillas azules y ese agua cristalina que le gustaban tanto. Ella se echó a llorar muy desesperada por lo que estaba pasando. Entonces, se puso a caminar para encontrar una solución al problema, hasta que se encontró con un pequeño árbol al que le preguntó.Le dijo que no lo podía solucionar, salvo que se acercara hasta el lago donde vivía una ninfa encantada que tenía poderes sobrenaturales. Caminando, caminando llegó al lago para invocar a la ninfa y hacerle su consulta. Cuándo por fin Ana se lo contó la ninfa encantada, tuvo una idea...
La ninfa le contestó que sí la ayudaría, pero a cambio de algo. La niña le pregunto qué quería a cambio, y le contestó ¡que se lo diría al final! Le contó entonces su idea: haría grande al árbol, y sus ramas actuarian como refugio contra los vientos y aquellas tempestades. Así La ninfa lo hizo, y las campanillas se salvaron. Aquel árbol se hizo grande y robusto y las campanillas azules crecieron hermosas. Pero llegó el momento del deseo de la traviesa ninfa. La niña le pregunto que queria, y la ninfa quiso la vida de niña: ¡entonces ella le convirtió en una preciosa campanilla azul, como el cielo en primavera!

Basada de la poesía de Bécquer Si al mecer las azules campanillas

RIMA XVI

Si al mecer las azules campanillas
de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
murmurador,
sabe que, oculto entre las verdes hojas,
suspiro yo.
Si al resonar confuso a tus espaldas
vago rumor,
crees que por tu nombre te ha llamado
lejana voz,
sabe que, entre las sombras que te cercan,
te llamo yo.
Si se turba medroso en la alta noche
tu corazón,
al sentir en tus labios un aliento
abrasador, sabe que, aunque invisible, al lado tuyo,
respiro yo. 

Gustavo Adolfo Bécquer