El fenómenos de la emigración y el exilio no es una situación nueva en el panorama social, ya que tristemente ha acompañado a lo largo de la historia a muchos pueblos.
En la segunda mitad del siglo XIX la situación económica y política del país propició el desplazamiento de miles de andaluces, deseosos de encontrar trabajo y mejorar su situación. Y, casi un siglo después, otros flujos migratorios más recientes llevaron el flamenco a otras tierras.
Lejos de la tierra de origen, inmersos en una cultura extraña, el flamenco se configura como seña de identidad incluso para los andaluces que, antes de dejar su tierra, no se interesaban por él. A través del flamenco, estos inmigrantes intentaron e intentan hoy día guardar su identidad cultural.
Lejos de la tierra de origen, inmersos en una cultura extraña, el flamenco se configura como seña de identidad incluso para los andaluces que, antes de dejar su tierra, no se interesaban por él. A través del flamenco, estos inmigrantes intentaron e intentan hoy día guardar su identidad cultural.
