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Emigración, exilio y separaciones en el cante flamenco. Las Cartageneras y las Colombianas

sábado, 3 de octubre de 2015
El fenómenos de la emigración y el exilio no es una situación nueva en el panorama social, ya que tristemente ha acompañado a lo largo de la historia a muchos pueblos.

En la segunda mitad del siglo XIX la situación económica y política del país propició el desplazamiento de miles de andaluces, deseosos de encontrar trabajo y mejorar su situación. Y, casi un siglo después, otros flujos migratorios más recientes llevaron el flamenco a otras tierras.

Lejos de la tierra de origen, inmersos en una cultura extraña, el flamenco se configura como seña de identidad incluso para los andaluces que, antes de dejar su tierra, no se interesaban por él. A través del flamenco, estos inmigrantes intentaron e intentan hoy día guardar su identidad cultural.




  • CARTAGENERA
La cartagenera es un cante urbano, de ciudad. Parece ser que procede del fandango de Cartagena y que su creación se debe a cantaores profesionales defiendo su engrandecimiento y difusión a  Antonio Chacón.

  • COLOMBIANA
La colombiana, a pesar de estar incluido dentro de los cantes de ida y vuelta, y a pesar de que su música recuerde ritmos americanos, no tiene nada que ver con aquellas latitudes y mucho menos con Colombia, pues allí no existió nunca una canción con ese nombre o ritmo. La colombiana nace en 1930 como una desviación de la rumba. La letra de este cante está formada por seis versos octosílabos, de los que se repiten dos a modo de estribillo.


[CANTES DE IDA Y VUELTA] 

Se denominan como cantes de ida y vuelta o cantes indianos, a un conjunto de cantes, conocidos desde mediados del siglo pasado, que han resultado del aflamencamiento de músicas del folklore del centro y sur de América. 

Su denominación se debe a la estimación de que el folklore del que procede se originó en las músicas que llevaron a aquellas tierras los emigrantes españoles. Allí se aclimataron y recogieron las características musicales de aquellas latitudes volviendo a los puertos andaluces, en las gargantas de los marineros y soldados que regresaban a su tierra, así como de los cantaores flamencos que estuvieron trabajando en aquellas latitudes.


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