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Los SusPiros son Aire. ReLaTo PoéTico III

miércoles, 27 de noviembre de 2013
“Los suspiros son aire”
Hugo era un niño problemático y tenía muchas alucinaciones (donde había un árbol, veía un gnomo jugando al ajedrez con una cabra) No tenía amigos, sólo el aire. Nadie quería acercarse a él, así que se imaginaba amigos, que en realidad eran falsos. Y así se pasaba el día, ...imaginando mundos irreales, y suspirando, ensimismado, por los patios cuando llegaba la primavera. Todos pensaban que era un niño muy raro. Todos, menos unos compañeros míos y yo.

Mis compañeros y yo no pensábamos que no tenia ningún problema. Porque cuando se reunía con gente agradable no le pasa nada, no veía a su amiga Aire. Por eso, mis compañeros y yo pensábamos que no era una mala influencia, aunque se metiera en algunos problemas. Yo creía que si fuéramos sus amigos seguramente acabaría todo y podríamos invitarle al bosque a pasar el día. Él dijo que sí, pero preguntó si podía venir su amiga el Aire. Muy sorprendidos dijimos que sí, aunque no sabía a quién iba a llevar.

Al día siguiente todos nos reunimos en la plaza, y cuando estábamos todos nos fuimos al bosque. Al llegar al bosque, Hugo en un instante vio a una luz brillante y movediza que se encontraba en una elevada colina. Quería tocarla, pero no alcanzaba llegar a lo más alto de la colina, donde se encontraba su amiga el Aire. No comprendíamos lo que decía, pero él, nada más verla, sabía que era ella. Nosotros en ese instante pensábamos que estaba loco. Yo pensaba que era el calor del sol que le afectaba, ¡pero no era así!. Él siguió caminando, intentando llegar a lo alto de la colina. Yo le decía que se pusiera debajo del sol, que bebiera y descansara. Él seguía caminando hacia su amiga Aire. Nosotros le perseguimos, pero él se había enamorado de ella, aunque nosotros le decíamos que era una imaginación, que estaba hablando con el aire. Él nos dijo que estaba hablando con su amiga Aire, que no era el aire, sino su novia a la que quería con toda su locura.

Nosotros nos quedamos con la boca abierta al haber oído las cosas que decía, porque estaba hablando solo. Yo le dije que no pensara así, porque como era un niño solitario, su mente creó una amiga hecha de aire, que es el que siempre esta con nosotros, sea de día o de noche, el que nos cuenta cosas, en el que podemos confiar nuestros secretos. Al día siguiente Hugo, empezó a ser normal, ya no veía alucinaciones, ya no hablaba solo. Sus amigos ya no le tomaban por loco, sino que le trataban como un buen amigo. El niño estaba muy contento, pero le quedaba una obsesión que nunca podría olvidar en su vida: Su querida Aire, su confidente, su amada, aquella por la que suspiraba con locura y no la iba a perder de su mente. Pero comprendió que eso quedaría sólo para sí mismo, y que tenía que pasar página e ir adelante. Hugo pensó en el tiempo perdido y empezó a aprovecharlo para reencontrarse con sus amigos y olvidar todo lo ocurrido. Ellos le aceptaron y se unieron mucho. Hugo estaba contento y al final todo el mundo fue feliz.

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RIMA XXXVIII

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?

Gustavo Adolfo Bécquer

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